El adicto controla a la familia: ésta grita, llora, implora, reza o se hace “cómplice” y sin límites, el adicto continúa consumiendo.
El planteo de la Fundación esta lejos de ignorar o contradecir los elementos condicionantes del fondo del problema. En este sentido se suele considerar causal de las adicciones: pobreza, desempleo, crisis moral, disgregación familiar, crisis económica, falta de oportunidades de desarrollo, deserción escolar, violencia familiar, baja autoestima, huída de los problemas y las exigencias de la vida, todas ellas complejas y de difícil solución en un corto plazo.
Se las toma en cuenta como variables que profundizan la problemática, sin embargo enfocarse en las causas de origen no resuelve el problema cotidiano y en tal caso, la pregunta es: Qué hacer para resolver el problema hoy?. No es racional esperar por la solución de fondo porque la urgencia del drama no lo permite.
El destino de los que padecen las consecuencias de las patologías asociadas al abuso de drogas y/o alcohol, si son abandonados a su suerte, suele ser trágico: enfermedad, ruina moral y financiera, cárcel, tormento cotidiano y aun muerte por sobredosis, accidente o agresión, alta peligrosidad para ellos mismos y para terceros.
La familia y su ámbito de pertenencia, no están necesariamente condenados a presenciar con patética impotencia la destrucción de un querido ser humano.
El tratamiento en una Comunidad Terapéutica Profesional es la solución que aparece como posible y casi única y dependiendo de las circunstancias, decidida con o sin el consentimiento del afectado.
Si la familia y la sociedad se proponen cuidar a su gente, tienen el derecho y el deber de resguardarlos y de ese modo, evitar el peligro de condenarlos a un destino de ignominia. No debería importar en lo mas mínimo las opiniones, discursos, promesas o amenazas de los afectados, enfermos, negadores y necesitados de ayuda.
Impulsados por el hartazgo, desesperación o cansancio, la decisión lógica es propiciar un tratamiento, inclusive la internación compulsiva, dándoles a sus queridos adictos una oportunidad de rehabilitación, sanación y reinserción.
Habría que ser precavido y tener sólida convicción frente a argumentos como: si no quiere curarse nada se puede hacer o es necesario dejarlo tocar fondo para que se de cuenta y reaccione. El que reacciona está al final del proceso, es decir curado, y la dificultad es lidiar con los enfermos y no con los que se curaron.
Para el tratamiento se cuenta con la voluntad del paciente o, en su defecto, con la voluntad, hartazgo, cansancio y/o desesperación de su familia y entorno, quienes pueden recurrir a nosotros para salvaguardar su vida antes de que sea demasiado tarde.
Toda internación compulsiva podrá ser objetada desde la perspectiva de los derechos individuales y la privación de la libertad, pero este planteo deja de lado otra figura, tanto o mas importante, la protección de persona como contracara del abandono de persona.
La Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, opinan que el tratamiento coercitivo puede ser efectivo.
Con la sola firma de un familiar responsable y la posterior ratificación judicial informando al juzgado de turno para legalizar el procedimiento, se procede a la internación del paciente. Para ello se podrá contar con un equipo especializado que lo retira de su domicilio y lo interna, salvaguardando su vida. No olvidemos que el abandono de persona es un delito.
Según las disposiciones legales vigentes la internación de un paciente puede solicitarla, con el aval de un certificado medico:
esposo o esposa, no divorciados
pariente de consanguinidad cercana
ministerio de menores
cónsul (en caso de un extranjero)
cualquier persona del pueblo, frente al caso de manifiesta violencia
Es muy recomendable la asistencia a grupos de autoayuda y contención; la coherencia de padres y miembros del entorno respecto de políticas, estrategias y decisiones relacionadas con el tratamiento, es un aspecto fundamental para el éxito.
Sin duda esto mejorará la participación en el tremendo esfuerzo que los adictos realizan durante la recuperación, por lo tanto, es una condición necesaria para el éxito del tratamiento y de la rehabilitación, un acompañamiento virtuoso, poco conflictivo y lo menos traumático posible.
Grupos de ayuda para familiares y amigos de adictos al alcohol: AL ANON - Link
Grupos de ayuda para familiares y amigos de adictos a las drogas: NAR ANON - Link
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